Abr 6, 2011
FISCAL PEÑA Y LA CLARA MUESTRA QUE EL VENENO VIENE EN FRASCO CHICO

El chico Alejandro Peña, quien se hiciera famoso como fiscal de la zona sur en Santiago, renunció a su cargo para incorporarse nada menos que al Gobierno, o sea, aparte de mentor de un estado policial y de inventar pruebas y testigos falsos, es facho el desgraciado.
Peña ingresó al Ministerio Público en mayo del año 2000, como director de la Unidad de Tráfico de Drogas de la Fiscalía Nacional. El 3 de octubre de 2003 asumió como fiscal regional metropolitano sur, cargo que debía dejar en octubre de este año, pero que abandonó con anticipación para integrarse al Gobierno de Piñera.
Se fue del Ministerio Público no sin antes dejar pedidas exageradas penas para los 14 detenidos por el caso Bombas, de lo cual poco se ha hablado en la opinión pública, pero que apenas conocidas las pretensiones del fiscal este lunes 4 de abril, no dejaron de llamar la atención.
Pidió nada menos que cadena perpetua para Rodolfo Retamales y Pablo Morales a los cuales los acusó de ser los líderes del grupo que ponía las bombas y a los otros inculpados, les pidió de 15 años para arriba.
El chico está pasao’ de revoluciones, pues cómo se le ocurre pedir esta tamaña cantidad de años, si no estamos ante asesinatos, secuestros o violaciones, delitos por los cuales te podrían poner una cadena perpetua y peor aún, si estamos ante supuestos que sólo configuran el delito en su mente siniestra y que ahora sabemos, facista.
Peña habría dicho el lunes que para este caso cuenta con más de 5 mil pruebas y con varios testimonios de testigos. Lo que no dice es que son en su mayoría testigos protegidos, en su mayoría de delincuentes comunes que con su testimonio están accediendo a rebajas de condena.
Por otro lado, ya sabemos que al parecer las pruebas de ADN que tomó a la fuerza a los detenidos, no coinciden con las encontradas en los distintos lugares de los hechos.
Peña se hizo famoso cuando con su aparente rudeza procesó a líderes de bandas de narcotraficantes, quiénes no dudaron en amenazarlo de muerte una y otra vez, en lo que no fueron más que escaramuzas, pues si se lo querían pitiar, lo habrían hecho con uno de los tantos sicarios que tienen.
Este hecho no hizo más que dar cuenta de las reales intenciones de Peña, quién habría inventado las amenazas de muerte para escalar en el Ministerio Público, de hecho se rumoreaba que podía llegar a estar en la terna para ser el fiscal de la Región Metropolitana.
Sin embargo, esta carrera ascendente se vio detenida hoy cuando se hizo público que se enrolaba en las filas del Gobierno, aceptando ser jefe de una nueva división dependiente de la Subsecretaría de Interior que asesorará en materia de seguridad pública al gobierno de Piñera.
¿Se fue feliz o a la vez presionado por sus colegas momios porque además estaba hinchando mucho por el incendio en la cárcel de San Miguel?
Por
Richard Muñoz Ojeda



















