Jul 13, 2010
La Sexodisidencia Komunitaria Porteña

La escena porteña siempre ha tenido algo de especial en cuanto a la sexodisidencia, con esto me refiero que esta ciudad es un reducto como he visto en mis años de participación en marchas, encuentros, simposios, etc. 
En Valparaíso se da este clima especial donde puede convivir lo intergeneracional, lo komunitario, el intercambio de ideas en torno a un tema, no siendo necesariamente identitario con ese tema.
Es así como he visto amigos gays marchando por la despenalización del aborto cantando: “Tengo que abortar, tengo que abortar, por que no me alcanza ni pa’ cocinar”, o personas heterosexuales organizándose para salir a la calle en la Primera Marcha del Orgullo Gay de Valparaíso, el puerto es disidente, es margen, es un rizoma que puede ser cualquier cosa y todo a la vez en cuanto a potencia política, pero nos entrampamos en diferencias de identidades, y qué cosas vienen unidas a las identidades.
La disidencia sexual (que no es lo mismo que minorías sexuales, ni gays, ni movimiento homosexual) es un espacio político desde donde podemos analizar las políticas que recaen sobre nuestros cuerpos, la lucha no se trata de reivindicar derechos, ni pensar en un movimiento, o que el partido nos ayude, sino más bien poner en cuestionamiento esa estructura, a la heterosexualidad como régimen político, como régimen económico, de referencias, basado en dos sexos, con dos géneros y en la complementariedad. Esta estructura ideológica, más medios de comunicación, represiones sobre las sexualidades de las personas, nos llevaron a creer que la heterosexualidad es la única sexualidad válida y legítima. Hay personas que sienten que es una ofensa decirle lesbiana a una mujer, cuando lesbiana es una práctica sexual y al mismo puede ser espacio político y potentísimo, las lesbianas no son mujeres, escapan al régimen heterosexual, nos dice Monique Wittig a principios de los ochenta.

La disidencia sexual da espacio de no fijarse en una identidad, en este caso respecto a la orientación sexual, es un espacio en donde se puede vivir un devenir identitario sexual, en donde el deseo es lo que te lleva a ciertas prácticas sexuales, como sexo lesbiano, sexo gay, sodomía, sadomasoquismo, etc. Todas estas prácticas al decirse suenan fuerte, pero si las pensamos como prácticas del cuerpo, nos preguntamos ¿por qué el cuerpo tiene que tener límites?, la salvedad está en que siempre haya mutuo acuerdo entre las personas que realizan estas prácticas.
Teniendo este alineamiento político claro y sabiendo que el puerto es un espacio sexo disidente en muchos aspectos, Kolectiva28 y RedSistiendo organizaron un Encuentro de Mujeres Sexodisidentes, lésbicas y heterocuriosas. El día sábado 10 de Julio, hermoso día soleado en el Parque el Litre, se compartía una jornada de talleres, plenarios. Compartimos el documental “Gracias a Diok, soy una lesbiana”, hicimos Stenciles. También tuvimos una pequeña feria presentando a la Editorial en Fuga que difunde libros feministas de la línea post y otros como fanzines, poesías, etc. También estuvo Julia Antivilo con sus columpios del placer en donde lxs invitadxs podían sentir cosquillitas ahí abajo.

Participó también Beatriz Sotomayor con su gráfica feminista y escritos del Blog de las Feministas Feas de Santiago, “las Sueltas” de Valparaíso con información sobre aborto seguro y revistas RS (Rompiendo el silencio, Revista lésbica chilena), la CUDS presentando su campaña de sacar del closet a la Gabriela Mistral escribiendo en un billete de 5 mil pesos “lesbiana”, o algo alusivo al deseo lésbico de Gabriela y los conitos Donna Haraway para subvertir los usos del cuerpo de la mujer, conitos desechables para mear paradas. Estuvo Carolina acompañándonos con la guitarra. Y así, una actividad bien movida, discutida, compartida y bien disfrutada.
Las discusiones giraron en torno a salud sexual, violencias, luego las violencias institucionales, las formas que tenemos para resistir contra la heteronorma, la diferencia entre minorías sexuales y disidencia sexual. También hubo discusiones acerca del lesbianismo como una identidad política para la lucha lesbofeminista contra quienes no piensan que haya que asumir ninguna identidad por que las identidades dividen y excluyen a otros cuerpos.

Estuvo interesante el encuentro y a seguir creando espacios de fuga en nuestro puerto, en nuestros trabajos, en nuestras escuelas, universidades, casas, etc. la heteronorma es fisurable, por eso invitamos a no salir del clóset, sino a destruirlo.
Daniela Vega


















