Mar 30, 2010
¿POR QUÉ NO PODEMOS SALIR DEL SISTEMA?
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El presente artículo es la continuación de una columna que semanas atrás invitaba a salir del sistema a aquellos y aquellas que no están ni conforme ni menos de acuerdo con su estructura, ni ahí. Al estilo de la canción del grupo Los Prisioneros, al menos en el título, ¿Por qué no se van? de gran éxito a finales de los años 80′ que la convirtió en una de las canciones más famosas y resentidas del grupo, el parafraseo a la canción venía bien en cuanto a por qué no dejas solo de quejarte y nada más. En este segundo escrito se plantean nuevas ideas desde la negación de la pregunta del título que trata de explicarse a través de sus líneas.
La menos embustera forma de salirse del sistema, según yo veo al sistema, es morir o suicidarse y morir. Porque el sistema es todo, todo. La cultura, la memoria, la forma de nacer y de morir, cómo, dónde, en qué ciudad o campo, qué día, quiénes son tus padres, quiénes no fueron. De ahí en adelante todo es sistema. Solar también es sistema. Las cuatro estaciones, el eje de la tierra a la rotación y traslación, el cuadrado del papel en la página virtual y en los cuadernos. Las clases, el cumpleaños, el santo y la no celebración del santo. El hastío de las hamburguesas y de la televisión. La usura y el desaliento. La radio y la poesía del mercado de los libros. Los cigarros, el alcohol y la forma de fumar marihuana: comprando lo que planta un segundo, un tercero o el primero de una cadena de mano a mano o lo que plantas tú y sacas del macetero con el cual llevaste un sistema, por medio de la relación con la planta. El sistema es el mundo y la forma de no estar en el mundo es morir. Irse así, no a una isla o a otro planeta porque a eso te ha llevado el sistema, el subsistema, el grupo pequeño de muchos sistemas, muchos longevos y nuevos sistemas. Sistema, incluso suicidarse sea una forma aguerrida y recalcitrante del sistema, de llevárselo, una suspensión de su eterno suspenso. Y morir una tragedia o un descanso, desgranándose como choclo el cuerpo para pasar a formar parte del sistema de la tierra, y sea quizá nacer el inicio de un sistema con una energía peculiar. Un sistema más.
Ver el sistema desde afuera es imposible. La visión es del sistema, de los infinitos sistemas. Si por sistema llamamos y agrupamos ahí las cosas que nos desagradan del mundo, esto sea de o la política y la cultura, de la sociedad y su economía, de los países y la idea de nación, de las fronteras, de las religiones o algunas, de algunas naciones y pueblos y de otros no, de algunas leyes y otras no, de algunas formas de propiedad y de otras no, lo que hacemos es abundarle la panza al sistema, complejizarlo más, estar en él como científicos serviles a su abundamiento, a su poder, como fanáticos, con un fanatismo incandescente que lleva a generar nuevos humos y más motores que hacen funcionar más a la máquina central del sistema, que no queda indiferente a las filtraciones de la anarquía, y en bastos gestos lucha contra ella, de muchas formas odiosas que lo hacen más sistema que nunca.
Así veo cuánto puedo agrupar en esa palabra. Y esa palabra que lo denomina y que usa las palabras para ser denominado es grande como la palabra Dios. Una digresión, ¿La palabra Dios cabe dentro de la palabra sistema o la palabra sistema cabe dentro de la palabra Dios?

No creo que podamos salir del sistema, no creo que nadie esté fuera del sistema. Hablar de esto y escribir sobre ello es perogrullada. Estar vivo es el sistema, desde ahí entonces el sistema es una aceptación de la vida. La vida que tú quieres hacer fuera del sistema no deja de existir porque tú manifiestas estar fuera de, o peleándolo. Ni existe porque tú estés dentro de él aceptándolo con una o más resistencias. Es. Es. A menos que no lo quieras y no lo puedas. Y desde ahí se viene algo que sobrepasa las capacidades del sistema mismo. Y de Dios. Ese Dios que el sistema nos ha legado, legajo a legajo, escritura a escritura, palabra a palabra. El sistema es una palabra imposible de contenerte en su dimensión de palabra. No obstante el sistema te contiene, te penetra, eres tú de vuelta. Ahora también hago sistema, y si tú lees esto en internet obviamente estoy utilizando el sistema, viviéndolo y creándolo como tú. Y en enunciar, ya que lo que molesta como palabra de común denominador es esto mismo del sistema: Salte! Atácalo, Transfórmalo! Con enunciar la hago peor, y propongo soluciones. ¿Soluciones? Alquimia o transformación, sea ésta la palabra más sabia por ahora en esto. Es desgastante el rechazo al sistema, tanto para quienes observamos el ataque como para quienes lo hacen, lo practican de más en más. ¿Por qué? Según mi pequeño juicio empírico, porque en la imposibilidad de atacar lo total, la parcialidad, y aquí insisto en la idea de abundamiento de panza que le damos a ese mal sistema, es demasiado peregrina en su causa. ¿Cómo eliminar ciertas cosas del sistema? Cómo, cuando todo parece ser tan concadenado. Y aquí un valor de la causa contraria al sistema, y es que la crítica al sistema se ha hecho cada vez más perfectible. O sea que crece y se desarrolla en sí misma, como parte del sistema que niega. Y es esa crítica apasionada y muchas veces inteligente en la seriedad con que niega el valor del sistema como totalidad de vida para todo mundo, la que hace posible las alquimias para transformar, como la evolución manda, el sistema. Dejárselo a la evolución que ve por encima el gran tiempo, y lo cuenta con mitos y leyendas que unos y otras recogen de sus sistemas para decirles a los venideros de la evolución que así fue más o menos el suyo, es tácito. Pero no como para inmovilizarnos en nuestra época. Por eso las bastardas luchas contra el sistema son evolutivas, transformadoras, están en lo más consciente del sistema. Y valen por sí mismas y es lo correcto. Transformar el lenguaje y la idea expuesta con la que se ataca al sistema como malo, los discursos clichés que sirven en un momento más específico y breve de lo que muchas veces logramos captar, es propender al ataque más radical y no al superficial. Esto puede ser leído como no seguir dando paso a un ataque nacido en el resentimiento de algo y quedado ahí, ir develando eslabón a eslabón la opresión que suele ser y partir siempre material para luego entrar en lo emocional y lo moral, que cuando no está calibrado molesta, duele o pesa. Porque pesa al final del día a nuestro discurso y nuestra conciencia terminar comprando en el mismo supermercado que hostigo y me hostiga, enterarnos de la “realidad”, de los eventos del país y del mundo, del sistema, en la prensa, que es su mejor aliada. Estar sumidos a hacer los mismos trámites de la burocracia que odiamos con el objeto de obtener algo de ella. A comprar regalos, a hacer filas, a recibir y dar dinero, a estar haciendo algo por un sueldo para ordenar un mes de la vida con otro y otro o desordenarlo por no ser lo suficientemente programado, pero insuficientemente caótico como para no estar en el camino de esa programación. La vida como un calendario y agenda de cosas, hechos y gente. Qué más sistema que nosotros mismos, enunciándonos a diario. La fuerza del sistema desde antes que nazcamos y luego de morir, se aminora si eso quieres, radicalizando tu NO relación con el sistema disgusto. Mientras menos sentidos y manos tengamos con él como relaciones mutuas, ordenadas, predecibles, más o menos consabidas, más evolucionamos el y al sistema en nuestro tiempo, aunque esta radicalización se vea como involución o esquizofrenia regresiva.
Me parece posible enumerar los No que están a la mano, los más obvios, los más fáciles en una próxima entrega, sistémica por cierto.
Por C. Gloria P. Fuentes




















Hola , estoy siguiendo tus cronicas y veo que cada vez mas se asemejan a comentarios y quejas que escucho a diario , entre los habitantes de este planeta , la razon de poder dejar el sistema a mi parecer es , el terror ” desde luego hay teorias que apuntan al tema .. es decir nacimos bajo el terror , y eso nos paraliza para el resto de la vida ..creo que seria una de las razones …del abandono definitivo del ” sistema ”
Pienso que para dejar el sistema es necesario tener las bolas para no entrar en el, es decir, cuando uno entra al sistema es muy dificil salir, por una sencilla razon llamada “NECESIDAD”. Si tenes hijos estos te atan al sistema, porque tenes que trabajar toda tu vida como un empleado mula, sin posibilidad de poder ahorrar para dejar de ser empleado (porque claro, tenes hijos que mantener, y gastos, y mas gastos) entonces se genera un circulo vicioso, entras en la famosa “carrera de la rata” y fuiste.
Cuando hablo de tener bolas,digo lo siguiente:
estoy dispuesto a no tener hijos o a no generar gastos para evitar la necesidad y por ende ser extorsionado por la vida, por estar al margen del sistema?
La dejo picando…
la agarré de rebote…
asi es que no soy el único que piensa como salir y bastante cercano ha resultado el comentario de don diablo.
Pareciera que en lo anormal(distintas necesidades, responsabilidades)está esa escondida libertad de vivir en paz.
con fe….
Si quieres salir del sistema. Solo piensa para que fue creado. Asi es, solo analiza de que lado de la moneda estas. De los que usan el sistema o de los que miran como el sistema consume a los demas. Si piensas en salir del sistema debes pensar en como utilizar el sisitema para que se vuelva a tu favor en desmedro de quienes lo deban usar.
Los ricos utilizan a los pobres para no entrar ellos en el sistema.
Como pueden ser tan cerrados e imbéciles ustedes NUNCA van a salir del sistema porque creen en toda esa mierda yo creo en Osho Nietzche Einstein Hoffman porque no leen un poco abran sus cabezas es muy fácil salir del sistema esta en frente de tus ojos es creer en vos mismo no hay ninguna realidad ni ningun sistema el sistema lo haces vos solo.. se puede vivir sin dinero sin gente sin nada todo se vive