Dic 2, 2009
NO MÁS VIOLENCIA… MÁS AFECTO

El pasado miércoles 25 de Noviembre a eso de las 8 y media de la noche, desde la Plaza Italia de Santiago marcharon camino a La Moneda miles de mujeres y cientos de hombres, algunos niños y otros pocos medios de comunicación. ¿Motivo?, manifestarse en contra de la violencia contra la mujer. Fotos de la acción.


Las mujeres organizadas en variadas agrupaciones que daban cuenta de la diversidad sexual, religiosa y política de quienes se reunieron el pasado 25, se manifestaron y alzaron su voz en contra de la violencia que se ejerce solo por el hecho de ser mujer.
Se gritaba presente ante la lectura de los nombres de quienes han sido asesinadas a manos de hombres enfermos que faltos de apoyo psicológico para controlar sus angustias, temores e iras, daban muerte a quienes consideraban paradojalmente, “el amor de su vida”. Súmenle a eso la desidia policial y judicial ante resguardos que podrían haber salvado vidas.



Se sumaban las mujeres solitarias que luego de su trabajo o sus estudios se encontraban con las miles que querían llamar la atención de las gentes y las autoridades. Con ello, las que organizadas estaban se miraban y sonreían satisfechas con el pequeño grano de arena que se sumaba al esfuerzo colectivo de decir NUNCA MÁS.
La jornada fue un éxito y en varias otras ciudades del país a la misma hora, otras y otros se reunían para continuar con el trabajo de visibilizar una violencia que no solo se ejerce contra la mujer en este sistema neoliberal y machista.




















La violencia en contra de las mujeres no es un tema de más o menos afecto. El femicidio o feminicidio tiene sus raíces en la sociedad patriarcal. El patriarcado es una forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la autoridad y el liderazgo del varón; un sistema en el que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres, del marido sobre la esposa, del padre sobre la madre y los hijos, y la línea descendente paterna sobre la materna (Dolors Reguant en La insurrección de Lilith, año 2009). En mi opinión, las raíces de la violencia en contra de las mujeres está en directa relación con el rol que se les asigna en una sociedad capitalista neoliberal que se rige bajo los parámetros patriarcales en donde ella es considerada de propiedad del varón e inferior biológica e intelectualmente y, por tanto, más allá de las campañas oficiales que ayudan, por supuesto, pero no atacan la esencia del problema, lo que nosotras debemos hacer es buscar la forma, una de estas es este espacio en Radio Placeres, de abrir un debate a nivel nacional que empiece por casa y en nuestro entorno social más próximo acerca de la matriz violentista. Escuchaba, por ejemplo, a una mujer que en un programa de televisión decía que ella sentía que en el terreno de la sexualidad en su casa ella sentía que el hombre la ocupaba: ella trabajaba sólo en su casa y al no ser éste considerado como trabajo, más aún como ella no recibía ninguna remuneración, su pareja le exigía que ella tenía que ponerse con el sexo requerido puesto que él era quien la alimentaba, él era el hombre de la casa, el que llevaba el pan a la casa y él actuaba inconscientemente talvez cobrando por ser el proveedor. Crudo ejemplo, pero necesario a la hora de reflexionar acerca del flagelo. Así como también muchas de nosotras tendrán miles de ejemplos similares que nos muestran a hombres y mujeres en actitudes machistas.