Mientras se realizan obras de mejoramiento de parte de la
infraestructura de Plaza O’Higgins de Valparaíso,
para acoger a las distintas agrupaciones de jugadores de ajedrez,
brisca y dominó; pero por sobre todo para albergar a
la ya tradicional feria de antigüedades del fin de semana…
los “beneficiados” juegan tranquilamente y sin importar
el frío que haga cada día. Sus rostros denotan
concentración y tiempo libre para gastar su “jugosa”
pensión.
En tanto, se nos quemó el tradicional restaurant O’Higgins,
típico por su preparación del chancho y sus “privados”
que ya son historia.
Por
Richard Muñoz Ojeda
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