Cuando éramos pequeños nos deslumbrábamos
cuando en clase de historia nos hablaban de las 7 maravillas
del mundo. Con el correr del tiempo fuimos conociendo que estas
“maravillas” de la época antigua, eran construcciones
maravillosas que aún se mantenían en pie y que
por su originalidad se recomendaba visitarlas, pero que nadie
–ni siquiera la entidad privada que lleva este juego en
el mundo- se preocupaba de ellas. En esta oportunidad, las cosas
se enredaron un tanto más, pues ahorita sabemos que esta
designación por votación mundial, nada tiene que
ver con la conservación del patrimonio y la identidad
cultural, si así fuese, los Moai y Machu Pichu deberían
estar en ese parámetro. Pero ¿por qué quedó
la ciudad incaica y no los moais? Simplemente porque los hermanos
y tour operadores peruanos se preocuparon de vender muy bien
el producto y hoy, tras ser designada como tal, se controlará
las visitas, se restringirán los tours y, por supuesto,
se multiplicó el valor por acceder a esta zona de incalculable
valor histórico.
Por otro lado, se desprendió de este concurso una mirada
completamente marquetera de la entidad encargada - New Open
World Corporation y el viajero y cineasta suizo Bernard Weber
- en donde se mezclaba erróneamente la estatua de la
libertad y el castillo alemán de Otto, con lugares y
sitios de real interés de conservación patrimonial
identitario. O sea, nada tenían que hacer los moais,
fruto de una cultura milenaria, con –por ejemplo- el Kremlim
o el Cristo Redentor de Río de Janeiro. Supimos por las
noticias de las polémicas que se levantaron, debido a
que la Unesco no patrocina ni organiza este tipo de concursos
y fue categórica al no avalar lo que se estaba poniendo
en juego.
En definitiva, te invitamos a ver en estas fotografías
recogidas de internet, algunas de las “maravillas”
que se incluían en las 21 finales que participaron peleándose
el click del ratón.
Primero las siete que quedaron.
Por
Richard Muñoz Ojeda