Estamos prontos a celebrar 4 años desde que parte de
la ciudad de Valparaíso fuese declarada Patrimonio de
la Humanidad, y seguramente nadie se habría imaginado
que estos años iban a ser donde se cometerían
las mayores atrocidades al patrimonio. Varios edificios de excesiva
altura construyéndose o ya terminados, un supermercado
en el corazón del patrimonio, un mall en nuestro borde
costero que podría venir, una estación puerto
de una obra gruesa horrible, la lista suma y sigue. El alcalde
Cornejo se escuda en que los permisos de estos edificios fueron
firmados en las postrimerías de la anterior administración,
la del guatón Pinto, pero él no lo ha hecho nada
de mal, administrando pésimamente los fondos BID, como
por ejemplo pagarle a sus asesores directos con estas platas,
arreglar el edificio consistorial o pensar en poner una suerte
de pórtigos que delimiten lo patrimonial que, menos mal,
aún no se construyen.
Por
Richard Muñoz Ojeda
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