Fue un hecho inédito el vivido en este año nuevo
en el puerto. Nunca antes los pacos habían participado
tan activamente de los abrazos festivos de estas fiestas y los
feligreses un tanto sorprendidos con la acción policial
no atinaban ni siquiera a abrazarse.
Se dice que los pacos venían aforrando desde la plaza
Sotomayor y que al llegar al sector de la Intendencia, en plena
plaza Aníbal Pinto, comenzaron a dar palos y lanzar sus
propios fuegos artificiales a destajo.
Nadie a esas horas, ni en este ni en ningún año
nuevo, anda con ganas y con cuerpo para pegarse un “rock
and roll” con los pacos, sin embargo los señores
del orden con su habitual criterio mesurado y equilibrado, no
entendían esto y los arrestos y palos no se hicieron
esperar, no por nada habían llevado zorrillo, micro y
guanaco la noche anterior a los alrededores.
La prensa oficial hablaba de una turba enardecida que golpeó
a carabineros, quebró ventanales de la Intendencia y
del Servicio de Impuestos Internos; no obstante las imágenes
captadas por un fotógrafo que prefirió mantener
su anonimato, dicen otra cosa.
De hecho es el propio guanaco el que arremete contra un inocente
poste, y los gestos de los transeúntes enfiestados no
hablan de agresiones ni roscas sino de ademanes de calma y alegría.
Sino preguntémosle al Papo que andaba esquivando cascos
y bototos con su atuendo de mago.
Nota aparte el reproche ante tanta basura en las calles producto
de esta “fiesta”…como se nota que nos falta
cultura ciudadanos.
Por
Richard muñoz Ojeda