En un comienzo esta iniciativa iba a estar enfocada a dar cuenta
de los nuevos “perros” que habían llegado al
Parlamento, entendiendo por esto a los nuevos congresales que
como leva llegan a Valparaíso a disfrutar de su exigua
dieta parlamentaria. Pero me pareció injusto denostar de
esta manera a nuestros canes que sin pedir permiso a nadie ocupan
también estos recovecos del Congreso a sus anchas y sin
que nada los inquiete, un homenaje a ellos.
Por
Richard Muñoz Ojeda
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