Desde las 10 de la mañana
La convocatoria era en la plaza Sotomayor, espacio abierto
que mira hacia el mar y que tiene de telón de fondo el
edificio de la Intendencia que luego del golpe militar, pasó
a pertenecer a la Armada.
Poco a poco los trabajadores llegaban al punto de encuentro.
Los lienzos se recostaban en la calle esperando el momento exacto
para ponerse de pie y comenzar a mostrarse a lo largo del recorrido.
Alrededor de las 11 hrs. comienza la marcha hacia el Parque
del Pueblo, encabezada por la cuestionada CUT provincial, esa
que pareciera que le hace el juego a la clase política,
representando más bien mezquinamente los intereses de
los trabajadores, sin la fuerza y la contundencia necesaria
que se requiere en momentos aciagos como los que se viven en
la realidad de la clase trabajadora.
Como decía un amigo que estaba feliz, "este año
por fin se vieron trabajadores en las calles y no solo activistas
de izquierda"... y era verdad, estaban personas de Viña
y de Valparaíso, habían lienzos de trabajadores
de la Clínica Reñaca, del Supermercado Líder,
de Codelco... entre otros.
Los subcontratados y muchos otros casos que se observan en el
campo o en las grandes tiendas, siguen demostrándole
al competitivo mundo que acá en Chile tenemos mano de
obra barata y desarticulada, condiciones laborales paupérrimas
para que las aves rapaces transnacionales o nacionales continúen
alimentando su ambición desmedida de riqueza, con el
sudor de los trabajadores menos calificados.
La pequeña clase media y los aspiracionales de siempre
no cuentan aún en esta lucha que requiere compromisos
duraderos. Las alzas varias en el costo de la vida recién
están despertando algunas conciencias que colaboran en
el reconocerse en la solidaridad.
No fueron los miles que se esperaban pero eran cientos que se
comprometían con acciones y autonomía. Esperanza
y fuerza son sólo adjetivos que le podríamos colocar
a los verbos, y de eso se encargarán quienes adhieren
a alguna religión... ¡Nunca ha bastado con rezar
y pedir al barba!
La tricolor flameaba mientras arreciaban los discursos a no
desconocer la unidad latinoamericana en luchas que son transversales
a todos nuestros países. El hambre, la falta de servicios
de salud y educación de calidad, trabajos precarios,
marginalidad... efectos del sistemita de mierda en todas nuestras
tierras.
Los discursos fueron similares a los pasados. ¡Interesante
sería talvez una investigación que analice la
realidad social a partir de los discursos del 1 de Mayo de hace
40 años!... pudiera ser eso sí, que resulte desmoralizante
para algunos, y la verdad, de desesperanzados ya tenemos bastante.
Unión y Organización.
Educación y Capacitación.
Información y Participación.
Las conclusiones de un nuevo Día del Trabajador...
Con Convicción y Pasión
HVS
TA
René Squella Soto
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